JORNADA DE REFLEXION, CIENCIAS DE A SALUD FEBRERO-2013

 

Por Jorge  Carlos  Bolaños Ancona, Director de la Escuela de Ciencias de la Salud 

 

Objetivos:


a) Deshacernos de “ Etiquetas”
b) Buscar caminos comunes
c) Identificación personal con Dios ¿Que quiere de mí?
d) Misión: ”Ser trigo alegre”

Quiero que por un instante cerremos los ojos e imaginemos que todos fuimos invitados, junto con muchas otras personas de todo el mundo a ir a una gran ciudad (ej. Nueva York, ciudad cosmopolita), el motivo de viaje podría ser prepararnos para socorrer a la gente cuando se presente una tragedia natural (terremoto, huracán, etc.).

Al llegar nos daríamos cuenta de que hay gente de todo el mundo, vienen de países ricos y de países pobres, algunos llegaron viajando en primera clase de los aviones, pero otros, solo después de una larga travesía en camiones y trenes, hay personas que llegaron de países con gobiernos de derecha y de izquierda, con distintas mentalidades, con distintas ideologías y credos.
 

Que haríamos nosotros allá?, creo que lo primero sería identificarnos: de donde venimos, de donde somos, seguramente después haríamos grupo con gente que coincidiera con nosotros en aspecto físico, idioma, nacionalidad, empatía, sería como una cuestión de identidad, pero ¿que haríamos después? cuando se nos dividiera y se nos mezclara en grupos distintos, ¿estaríamos con la misma disposición de cooperar, organizarnos y trabajar con esos otros?, ¿cuál sería nuestra respuesta, conocerlos?, ¿involucrarnos en su vida? o rechazarlos porque no tienen coincidencias con nosotros, porque les pondríamos “etiquetas”.

Ahora súbitamente aterricemos en Mérida, en la U. Marista, en el edificio de Ciencias de la Salud, aquí también algunos llegaron haciendo un esfuerzo mayor que otros y muchos de los que llegaron en primera clase ni siquiera se han enterado, creo que al llegar aquí también se dieron cuenta de que venían de distintas partes unos del CUM, otros de la Modelo, Piaget, Rogers, C. Mérida, Teresiano, Prepa 1 ó de otros estados, y ¿que hemos hecho?, ¿ le hemos puesto etiquetas a nuestros compañeros? : “es un naco”, “es un pirruris”, “no es de mi clase social”, “no tiene mi inteligencia”, “es muy presumido”, “es una fresa”, etc. etc., etc., ¿cuál es la etiqueta que le has colocado a tus compañeros, que te impide acercarte a ellos?, si haz decidido no mezclarte con ellos, entonces tampoco podrás enriquecerte de sus valores , de sus esfuerzos, de las motivaciones de cada uno, de sus luchas, de sus problemas, de sus triunfos y sus derrotas, ¿has buscado coincidencias con ellos?, ¿te has dado cuenta que estamos en el mismo barco? , aquí hay estudiantes que ya están a punto de graduarse y yo les pregunto ¿cuántos amigos hicieron a lo largo de su carrera?, dicen que el 80% de nuestros verdaderos amigos, de esos que nos acompañan en las buenas y en las malas, se hacen en nuestros tiempos de estudiantes, ¿aprovechaste tu tiempo? y los que inician su carrera, ¿tienen ese propósito?, te has dado cuenta hoy en la presentación del rally que en realidad sí, somos diferentes, pero que todos estamos luchando por lo mismo, por ser buenos profesionistas, buenos médicos, nutriólogos o fisioterapeutas?, ¿estamos todos remando hacia el mismo sitio?, te has preguntado si estar juntos, es sólo circunstancial ò será que es providencial. ¿Tu que piensas?

El prelado vietnamita Francois- Xavier Nguyen Van Thuan, director de ejercicios espirituales del Papa Juan Pablo II, nos dice que vivir el evangelio es aprender a “sentir y sufrir con los demás”

Realmente, ¿lo estás experimentando con tus compañeros?, con aquellos con los que conviviste ó convivirás los próximos 5 ó 7 años y posiblemente en muchas otras etapas de tu vida, incluso durante el consuelo y la atención al paciente enfermo ¿Caminarán –como hoy- , juntos, tomados de las manos, apoyándose en los hombros de los otros?

Hoy están ante una realidad, están estudiando medicina, nutrición, fisioterapia en una escuela marista, en una escuela católica. ¿Estamos dispuestos a vivir los valores que hoy a través del rally hemos recordado?, ¿hemos tomado como opción de vida, el ser honestos, humildes, sencillos, serviciales?, ¿estaremos dispuestos siempre a buscar la verdad, la equidad, la justicia y el respeto a la dignidad humana?, ¿realmente compartimos los ideales de nuestro fundador, san Marcelino Champagnat?, ¿compartimos los sueños de esta escuela que son formarnos con solidez académica, sensibilidad social y sencillez?

Muchachos: pronto se darán cuenta que el conocimiento es un arma muy poderosa, gracias a él tendrán influencia sobre muchas personas ,incluso sobre la sociedad misma, ¿quieren saber algo?, la gente les dará algo muy importantes que es su confianza, utilizaremos este poder para nuestro beneficio o para hacer vida el lema marista de “ ser para servir”, como utilizarás este “cuchillo del conocimiento” para herir y lastimar, o para partir y compartir el pan, esa es una decisión personal.. Dios esperará tu respuesta día con día, en tu labor cotidiana.

En el rally del día de hoy han podido realizar distintas interpretaciones, ahora deberán estar preparados para interpretar su mejor papel en el teatro de la vida.

Hoy también quiero recordarles la misión de la Universidad Marista, la cual tiene su propia espiritualidad, su propio Carisma, un carisma que cuenta con la intercesión de María, permíteme leértela:

Nuestra Misión se basa en formar académica, humana y cristianamente a los jóvenes con el carisma educativo marista de sencillez, ambiente de familia, presencia prolongada con los alumnos, amor al trabajo perseverante, sustentado en la confianza en maría, siendo ésta una tarea compartida por hermanos maristas y laicos. ¿La conocías?, ¿sientes que has contribuido en tu escuela a formar ese ambiente de familia?

Te das cuenta que nuestra misión no es formarte sólo profesionalmente sino impulsar tu formación humana y cristiana ; para lograr esto, creemos que la mejor manera es que tú te acerques a Dios, porque ninguno de nosotros puedes ser tu ejemplo, somos hombres que fallamos y te podemos desilusionar, tu modelo es Cristo. Benedicto XVI, nos refuerza este concepto en el último “twiter” que como papa envió al mundo en español: no dejen de experimentar la alegría de tener a Cristo como centro de sus vidas.
Pero ahora yo te pregunto: ¿realmente crees en Dios?, eres de los que piensan que la ciencia y la fe no se llevan? te has vuelto a preguntar hoy como universitario: ¿por qué y para qué nací?, porqué y para qué estoy en este mundo?, ¿has sentido la presencia de Dios en tu vida?, en tus momentos de alegría , en tus sufrimientos, ¿lo has invocado?,¿lo has encontrado?, ¿has sentido la fuerza interior que da la oración?, ¿vives sus mandamientos?, o prefieres ser un Católico pero a tu manera, sin tantas exigencias, sin tantos limites a tu conciencia, porque créanme que siempre tendemos a aceptar las cosas y las reglas que no nos cueste trabajo cumplir y vamos “doblando y doblando” la ley de Dios, hasta romperla … o preferimos mejor ignorarla, así no nos pesa, no nos compromete, no nos responsabiliza…
Somos muy idealistas, muy católicos en nuestra escuela, en nuestras iglesias, pero ante la sociedad vamos acomodando nuestros ideales al tamaño de nuestros bolsillos, o también los ponemos detrás del escudo de la “prudencia”, ese, que esconde nuestros miedos y nuestras conveniencias.

Ya se ha dicho que la integridad supone una lealtad y un compromiso inquebrantable para con nuestros principios, “lealtad y compromiso”, la integridad entonces no nos exige el ser inmaculados, sino aprender a levantarnos de nuestras caídas y de nuevo volver a la lealtad con nuestros principios, ¿te consideras entonces capaz de luchar con integridad por tus creencias?

¿Te has preguntado que quiere Dios de ti?, ¿cuál será la misión que tiene para ti como persona y como profesionista? yo creo que Dios quiere y espera muchas cosas de ti, pero hoy quiero leerte una parábola de Mateo: 13, 24-30

El trigo y la cizaña. ¿Conoces la biblia?, ¿las ha leído?, no te conformes con leer los libros de medicina, nutrición o rehabilitación, debes reforzar tu espíritu, intenta saber que quiere Dios de ti…

Jesús les refirió ésta parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? él les dijo: un enemigo ha hecho esto, y los siervos le dijeron: ¿quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? él les dijo: no, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero dejad el trigo en mi granero».

¿Seremos capaces de ser trigo en medio de la cizaña?, porque según el Evangelio “crecerán juntos hasta el fin de la cosecha”. Personalmente ¿cuál es la cizaña a la que nos enfrentamos? “la cizaña roba agua y minerales de la tierra destinados al trigo”, ¿cuáles son nuestros propios defectos que “le roban luz” a nuestras virtudes?, y como profesionistas en el área de la salud ¿cual será la cizaña que encontraremos? yo diría que serán las tentaciones, sí, por ejemplo, la tentación de aprovecharnos de esa confianza del paciente de la que hablábamos, de verlo como un número, como un signo de pesos y no como una persona que sufre ó también como lo hemos dicho, tener la tentación de creernos dioses y aspirar genéticamente a formar al hombre perfecto, desechando embriones que a nuestro juicio “muy humano”, son imperfectos, ó más aún, en aras de mostrarnos muy liberales o modernos aceptar el aborto argumentando que la mujer es dueña de su cuerpo ó aceptarlo “pero sólo hasta la semana 12, negando así, que el espermatozoide y el óvulo al unirse puedan genera vida al momento de la concepción . Recordemos por favor una verdad y hagámosla valer: “de la nada, nada se forma”.

Y en la sociedad cuales son los antivalores que se viven hoy?, ¿seremos capaces de resistirnos a ellos?, recordemos la parábola “mientras todos dormían vino el enemigo a sembrar la cizaña”, ¿estamos despiertos y preparados para custodiar la Gracia recibida en el Bautismo?, ¿tenemos presente que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?¿no nos hiere la situación de nuestro México?, su pobreza, la corrupción, la violencia…, ¿no nos hiere este mundo que se refugia en el materialismo, la sexualidad, el erotismo, las drogas y la indiferencia?, todo esto, es parte de la cizaña que nos rodea y ¿saben algo? el problema es que con esto tendrán que vivir.

Hoy Dios no nos pide defender nuestras vidas en medio de un “circo romano”, por el sólo hecho de aceptar ser cristianos, ni tampoco tener que ir a la cárcel por decir que eres católico en un régimen comunista.

Hoy el Señor, tal vez sólo te esté pidiendo que digas un convencido SI, si quiero ser trigo y un valiente NO, no quiero la cizaña.

Y son ustedes, los que están llamados a demostrar que ¡si se puede!; como estudiantes, deberán seguir preparándose académica y espiritualmente para actuar con alegría en su entorno social, porque ustedes son la esperanza de un mundo mejor, si y como católicos, repito, tenemos la obligación de hablar así con alegría y esperanza, en un mundo de desesperanza, de violencia, de inseguridad, de mediocridad, de injusticia, de impureza y de indiferencia. Ser trigo alegre es tu misión, tu decides si la aceptas o la rechazas, evidentemente es un compromiso personal con Dios…

Quiero cerrar mi reflexión, leyendo un pequeño poema que el padre jesuita Ramón Cue, tiene en su libro “Yo creo en la alegría”, (que nos facilitó el padre Manito) y es, en relación a la parábola del trigo y la cizaña.

¿Qué es la cizaña? ¡No importa! Lo sabe el amo.
¡Que se alegren los trigos! Es lindo el campo
¿Qué crece la cizaña? Trigo, ¡crece más alto!
¿Qué es mucha? siempre abulta más que el trigo, el escándalo.
Y en todo caso, ¡Lo sabe el amo!
¡Que se alegren los trigos! Es lindo el campo.
No hables de la cizaña Ella habla demasiado
Mira al trigo; no mires a la cizaña tanto.
¿Cizaña en toneladas? De trigo, ¡basta un grano!
Y en todo caso, ¡Lo sabe el amo!
¡Que se alegren los trigos! Es lindo el campo.
¿Qué hay cizaña? ¡Pues sean los trigos más dorados!
¿Crece? ¡Crezca en los trigos mas apretado el grano!
El trigo que se angustia no es trigo limpio; es falso.
La cizaña es tristeza. El trigo es luz, y es cántico.

Y en todo caso, ¡Lo sabe el Amo!
¡Que se alegren los trigos! Es lindo el campo.


Muchas Gracias
 

 

El Maestro

Por Julio Andrés Gordillo Camacho alumno del quinto semestre de la licenciatura en Derecho.

 

Querido lector, ¿en algún momento te has preguntado, quién es tu Maestro?

Me gustaría comenzar haciendo referencia a lo que la Real Academia de la Lengua  Española,  nos describe como definición de “Maestro” y desde 23 puntos de vista y definiciones y desde  diferentes ámbitos de la vida, entre los cuales podemos mencionar: 1) Maestro; como aquella persona que enseña una ciencia, arte u oficio; 2) aquel Maestro compositor de música; 3) también un hombre que tiene un grado de filosofía mayor, conferido por una universidad, por otro lado también es Maestro un  4) integrante de la marina con alto grado dentro de una embarcación; o el más común, 5)aquella persona que ha cursado con éxito un posgrado.

Lo anterior lo sabemos desde los 4 años que comenzamos nuestro caminar por las aulas de estudio, poco a poco vamos reforzando y complementado nuestra  idea de Maestro siempre en el rol de la enseñanza; en éste punto me gustaría  referirme al trabajo que realizan éstos conocedores de la educación, trabajo al que en gran parte debemos lo  mucho o poco que  como jóvenes universitarios sabemos; lo que los grandes genios del mundo y las personas más influyentes del planeta saben, defienden o valoran, se debe a los conocimientos que los Maestros escolares nos transmitieron de viva voz y a través de los libros,  claro, siempre con un toque personal para lograr nuestro mejor entendimiento. Pero ahora que mencionamos los libros, estaríamos de acuerdo que los autores son eminencias en el conocimiento del área en el que se desempeñan e igualmente podríamos considerarlos maestros de su especialidad, está de más insistir en que éstos autores obtuvieron conocimiento proveniente de escuelas como mencionamos al principio, y así podríamos seguir sin terminar de describir el círculo educativo, el cual se enmarca seguramente en un sin número de talentosos Maestros de diversas áreas del saber.

Sería importante que hagamos a un lado nuestra idea sobre Maestro desde el punto de vista de la educación formal, profesión o grado de conocimiento y pensemos un poco más en las personas que tenemos más cerca de nosotros, aquellas  que nos  enseñaron a dar los primeros pasos, a comer y a expresarnos; aquellos que tal vez que sin tener un título universitario o sin aprobar un posgrado son verdaderos Maestros del conocimiento de valores, principios e ideales.

Ellos  son quienes nos acompañan y guían por el camino de la verdad, nos levantan de nuestros tropiezos y nos inyectan ánimos para seguir; también nos alzan la voz, pero no por hablar, interrumpir en clase o no pasar un examen; si no  por tener la preocupación latente de que seamos mejores personas, ¿no te gustaría tener un Maestro que te pase las respuestas a tus preguntas de la vida?, no pierdas más tiempo, a tu lado tienes a los  verdaderos Maestros:  tus padres.

A través de ellos  estamos también  ligados a una caja de tesoros y conocimientos, vivencias y experiencias, que vienen cargadas de ternura y cariño para con nosotros, ellos son los nuestros abuelos quienes seguramente están   ansiosos de transmitir no sólo la sabiduría que la vida les ha dado sino la alegría y el gozo de  estar más cerca del verdadero Maestro, el más sabio y el original, Dios, quien es titular de la mejor materia que existe sobre la tierra, LA VIDA.

 

México a la deriva

 

Por Gerardo Millet Menéndez alumno del séptimo semestre de la licenciatura en Administración.

 

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Confucio.
 
Vivimos en la añoranza de viejas épocas, gloriosos acontecimientos y momentos históricos que jamás regresarán, nos hemos sentado durante la última década en la butaca del espectador a mirar una película de terror que parece no tener fin: nuestro país, México. Nos hemos sentado a mirar y añorar viejas glorias, pero no hemos hecho nada más que eso, nos hemos acomodado en una butaca sin opinar, hablar y mucho menos actuar, pareciera que estamos esperando el momento en que nos despojen de nuestra butaca y nos quedemos sin nada para darnos cuenta que nos encontramos en un barco destinado a naufragar, donde unos cuantos piratas serán los únicos que sobrevivirán a costo de una sociedad completa. La última vez que los mexicanos levantamos la voz y decidimos unirnos en beneficio del país para derrocar a un viejo dinosaurio de Los Pinos lo logramos, pero perdimos con ello la esperanza, pues colocamos a un dinosaurio más voraz, rapaz y ambicioso que terminó de hundir y socavar a nuestro país, y a nosotros mismos con él, logrando e incluso superando lo que a sus predecesores les tomó 70 años, sólo que a ellos les tomó únicamente 12.
 
Me es difícil entender cómo es que hemos llegado tan lejos sin poner un alto, cómo nosotros mismos hemos decidido colocarnos una venda en los ojos y dejar este enorme barco a la deriva, con unos capitanes que únicamente nos están engañando y saboteando, a los que nosotros no nos atrevemos a cuestionar o exigir.
 
Es cierto que nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, pero cualquiera puede empezar ahora y hacer un nuevo final. Cambiémosle el final a esta película, no nos quedemos desparramados y apáticos en la butaca esperando el desastroso final, démosle un cambio y marquemos una diferencia, una diferencia que perdure y que nos redireccione hacia un futuro más próspero y prometedor.
 
La clave de esta diferencia se encuentra en la educación y participación, en tener un México más preparado, culto, exigente y proactivo, acabemos con el ciudadano vasija que únicamente se sienta a esperar recibir y que no aporta nada a cambio, el mexicano mediocre, ignorante y maleable, que solamente se acomoda a la situación que le toca vivir, sin razonar ni actuar. Mientras este estereotipo de mexicano siga predominando en nuestro país serán unos cuantos tiranos quienes sigan al frente de este barco y lo lleven a la deriva, pues sus tripulantes no tienen la capacidad ni la preparación para cambiar la situación.
 
No seamos únicamente tripulantes de este barco, seamos partícipes de él, rememos todos en la dirección que nos lleve a tierra firme y próspera, de lo contrario, no tendremos derecho de quejarnos de nuestro destino.
 
Estamos a tiempo de rescatar el rumbo y marcar una diferencia. Se aproximan tiempos tormentosos, de decisiones difíciles y trascendentales, que dejarán huella en nuestra historia, en nuestra descendencia y en nuestro querido país. Debemos prepararnos para enfrentar estas tempestades con prudencia, templanza y mucha sabiduría, pues una decisión errónea puede cambiar por completo el fin de nuestra película.
 
Pitágoras decía que si educábamos a los niños no sería necesario castigar a los jóvenes; México hoy necesita castigos, porque no hemos sabido educar a nuestros jóvenes, hemos creados generaciones rapaces que justifican los fines con los medios, sin importar las consecuencias de los últimos, ciudadanos que han llevado al país al borde del caos.
 
No sólo podemos, sino que debemos rescatar esta situación y aprender de ella, educando a los niños para no tener que castigarlos cuando crezcan.
 
Es cierto que ninguna batalla es fácil, si la peleamos podemos perder, pero sino peleamos ya estamos perdidos.
 
Analizando la situación actual de los mexicanos me viene una frase de Sir Francis Bacon a la cabeza, “quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde”. ¿En qué categoría te clasificas tú?
 
 
-Nota publicada en el Diario de Yucatán-
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