Hno. Luis Roberto González G.

Superior  de la Comunidad Marista de Mérida.

 

Buenas noches:
Creo firmemente que Dios tiene su designio y misión para cada uno de nosotros.
En la historia personal, somos protagonistas únicos de cada acontecimiento y hecho de nuestra vida.
Hace  más de seis años  (espero no  equivocarme), fue cuando al interior de la junta de gobierno se mencionó la idea de abrir la facultad de Medicina. Aún recuerdo la reacción de varios de nosotros. Muchas dudas, pero jamás la desesperanza.
No fijamos períodos concretos en esa ocasión….y el tiempo pasó.  Fueron atendiéndose otros proyectos, pero jamás se olvidó.
 
Al retomar la idea de este gran sueño, volvieron a relucir varias situaciones que implicaban determinación y decisión pero sobre todo audacia.
La confianza y la fe en que es Dios quien guía nuestras acciones, fue la motivación principal para emprender este gran desafío.
 
Hoy, en el marco de estos primeros quince años de vida de nuestra Universidad, quienes vivieron esos momentos del inicio de nuestra institución, saben que tuvieron que sortear y superar muchos momentos difíciles. En esta ocasión no fue la excepción.  
 
Este sueño es una realidad porque  Dios ha querido que el carisma de Champagnat  siga dando frutos en el corazón de cada uno de los yucatecos que se sienten identificados con este hombre; que se sienten Maristas de corazón.
 
La misión Marista no está en el hecho de abrir escuelas y universidades.
Nuestro propósito fundamental y original es la de educar y formar niños y jóvenes para que sean hombres y mujeres de bien;  profesionales bien preparados y comprometidos con ellos mismos; seres humanos solidarios con los que más lo necesitan; con los marginados, con los que menos tienen y pero ante todo comprometidos por construir una sociedad más justa siendo auténticos discípulos de Cristo.
 
Hablar de Maristas en el siglo XXI,  no es hablar únicamente de los Hermanos Maristas. 
Hablar de Maristas en el mundo de hoy, significa hablar de todos aquellos que se identifican con el sueño de Marcelino; aquellos que han hecho suyo ese llamado a servir y  a ejercer su vocación de laico;  que quieren aportar su granito de arena en la sociedad.
 
En 2017 celebraremos los doscientos años de existencia del instituto Marista.
Nuestra labor educativa se ha extendido en más de 70 países, donde la misión es realizada por más de 35 mil laicos y religiosos. Es la clara evidencia de que Dios sigue tocando el corazón de muchos hombres y mujeres  que han respondido a ese llamado desde su vocación.
 
La fortaleza de la congregación Marista está en esta gran familia Marista que hoy  se reúne aquí.
No me cansaré de repetirlo, nuestra labor como hermanos maristas en cualquier lugar, y por supuesto aquí en Mérida no sería posible sin la valiosa participación de tantos “maristas” que creen  y se identifican con Champagnat, hombres y mujeres que tienen lo marista tatuado en el corazón, que están convencidos que el gran reto de nuestra sociedad está en la formación de jóvenes profesionistas comprometidos y convencidos de buscar alternativas para atender a los más desfavorecidos.
 
Quiero también dirigirme a los jóvenes estudiantes para invitarlos a que asuman el compromiso de formarse como auténticos profesionistas, responsables pero sobre todo sensibles ante las necesidades de los olvidados.
A ti alumno y alumna, te invito a que al finalizar tu carrera pongas en alto  esa magnífica profesión de “médico” (o cualesquiera que esta sea) asumiendo la gran responsabilidad de cuidar y salvaguardar la vida por encima todo; pues lo que te dignifica no serán tus conocimientos y tus logros, sino lo que tú eres como persona. 
 
Finalmente es importante el  mencionar de una manera sencilla a todos los que han sido artífices de este gran proyecto.
Felicidades a nuestro Rector, Miguel Baquedano, quien ha sabido orientar y dirigir con su liderazgo y sencillez este proyecto. A la junta de gobierno por tantas horas de diálogo y cansancio. Al equipo médico que dedicó tantas horas a la configuración del plan de estudios. A la escuela de arquitectura por conceptualizar este hermoso edificio en todos sus requerimientos y tecnología. Al patronato en todos sus niveles, porque indudablemente esto no habría sido posible sin su gran experiencia, apoyo, pero sobre todo su cariño, entrega y liderazgo.
 
Me permito citar  que el Hno. Emili Turú, Superior General con ocasión del  XXI Capítulo General:
A ti, laico y laica marista, que en tu corazón, deseas vivir la plenitud de tu bautismo en el carisma de Marcelino Champagnat. ¡Caminemos juntos!
 
A ti, joven marista, que sueñas con un mundo mejor. Tómate el tiempo para abrir tus ojos a la realidad del mundo que te rodea. Escucha tu corazón donde Dios te habla. ¡Únete a nosotros en esta marcha!   
María y Marcelino han vivido esta peregrinación.
Ahora, es el momento de emprender juntos este itinerario.
¡Maristas nuevos hacia una “tierra nueva”!
 
Su servidor, como hermano Marista y en representación de la Comunidad de Mérida quiero decirles: Hoy narramos nuestra historia, y hacemos una relectura de lo que ha sucedido. Miramos con los ojos de la fe, y así con los ojos de Dios proyectamos nuestro futuro.
 
Vayamos juntos para crecer y servir.
Muchas gracias.
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