EL médico marista del mañana

Nos han pedido hablar del médico del mañana, de como vislumbramos al médico que egresará de nuestra primeras generaciones y, para hablar de ese médico, primero nos tenemos que preguntar el ¿cómo queremos formarlo?
Nosotros pensamos que el médico debe exhibir ante todo:
SOLIDEZ ACADÉMICA.
Y para lograr esto, iniciaremos transmitiendo las enseñanzas que nos dejaron nuestros maestros: “todo buen diagnóstico inicia con una buena historia clínica”, el médico de hoy y del mañana NO debe abandonar nunca la Clínica y el estudio de las materias básicas.
Al mismo tiempo, la medicina avanza a pasos agigantados, los recursos médicos son ahora invaluables y necesitamos a un médico joven informado de todos los adelantos, y, como escuela de Medicina debemos facilitarles la información médico-científica que continuamente se genera sobretodo en el campo biotecnológico, haciendo particular hincapié en la inmunología, la biología molecular y la genética.
 Mucha de la fisiopatología de las enfermedades la entendemos mejor hoy, cuando se nos revelan los aspectos inmunológicos y moleculares involucrados en éstas.
Además, entendemos que el descubrimiento en la década pasada, del genoma humano, traerá grandes beneficios a la humanidad en poco tiempo.
El haber completado la descripción de todos los genes que abarcan el mapa genómico llevará al conocimiento más profundo de las enfermedades, ya que se explorarán las bases moleculares de enfermedades hereditarias y degenerativas, por ejemplo a nivel del sistema nervioso central e incluso a nivel prenatal, que nos permitirán tomar medidas preventivas y evitar factores de riesgo mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas, lo que seguramente se traducirá en el desarrollo de nuevos medicamentos que evitarán su aparición o disminuirán su agresividad.
Creemos que la enseñanza y el aprovechamiento de la medicina genómica, debe acompañarse de una reflexión de los derechos del hombre, ya que la tecnología se adelanta y nos invita a transitar aceleradamente a un mundo de fantasía y soberbia donde jugamos a ser dioses; es la reflexión sostenida en la Dignidad y la Trascendencia del ser humano, la que nos obliga a no rebasar los límites de la ética en pro del conocimiento.
Tenemos un país poblado predominantemente por jóvenes. Pero si siguen como hasta hoy las tasas de natalidad y las tendencias demográficas, dentro de 30 años será mayoritariamente habitado por personas de más de 60 años, por lo que aumentará el número de enfermedades crónico degenerativas así como los procesos cardiovasculares, metabólicos y el cáncer, padecimientos que ya de por sí encabezan hoy las listas de los problemas de salud pública. El énfasis en la geriatría debe ser entonces, prioritario en la formación de los nuevos médicos.
Al joven médico le espera otro reto, el  de capacitarse  en utilizar las herramientas para el diagnóstico  y el tratamiento de las enfermedades, que incluso le piden un esfuerzo extra para comprender complicados programas de computación, indispensables para manejar la Resonancia magnética, las tomografías computarizadas, los modernos ultrasonidos, así como para poder interpretar imágenes en positrones, ésto sin dejar de ADQUIRIR HABILIDADES para el manejo de endoscopios o para la realización de modernas intervenciones quirúrgicas no invasivas con laparoscopios diseñados específicamente para este fin
Complementariamente, será necesario inculcar en los alumnos el interés por la INVESTIGACIÓN. Es de relevancia para nuestro estado y para nuestro país establecer cifras y parámetros propios que nos guíen en la evolución de los padecimientos.
 
Desarrollar tecnologías y el poseer nuestra propia información nos fortalecerá y nos hará menos dependiente del exterior. Entendemos que en un mundo globalizado, el intercambio de información y el acceso prácticamente sin límites al conocimiento de otras latitudes genera líneas de trabajo y  esquemas de cooperación interinstitucional, pero como universidad marista, aspiramos a que nuestra investigación , esté orientada al servicio y a la resolución de los problemas de los más desprotegidos.
Queremos pues, un médico bien formado académicamente, con sólidas habilidades diagnósticas y terapéuticas, proclive a la investigación, que impulse la medicina de nuestro estado y por ende la de nuestro país. ¡Todos queremos ese médico!
Pero también entendemos que nuestra nación es un crisol de contrastes, donde conviven la riqueza y la pobreza extrema, en la cual todavía se mueren niños producto de la desnutrición y al mismo tiempo ocupamos los primeros lugares en obesidad infantil, donde se siguen muriendo mujeres por una mala atención del parto en sus lugares de origen y por otro lado contamos con hospitales de alta especialidad donde se pueden atender los embarazos de alto riesgo.
Un país donde sigue existiendo mortalidad infantil por procesos infecciosos y para otros, ha aumentado nuestra esperanza de vida.
 
Por eso a nuestras aspiraciones de formar médicos con SOLIDEZ ACADEMICA, debemos AGREGARLE la de tener un médico con  SENSIBILIDAD.
, SENSIBILIDAD SOCIAL, para entender a nuestro país y a nuestro Estado con sus carencias y sus dificultades, sensibilidad para establecer programas de apoyo a los más necesitados, sensibilidad para cooperar con las autoridades de salud en los programas de atención prioritarios para la población. Sensibilidad para optimizar y aprovechar esos grandes recursos tecnológicos y diagnósticos, pero en bien de la población, ya que no somos un país que podamos derrochar recursos sin una visión clínica del enfermo y su entorno.
 
Pero también creo que debemos TENER SENSIBILIDAD para reconocer el esfuerzo que hacen otros, el valor de quienes como nosotros se involucran en la formación de los jóvenes.
Y en esto, creo que ha llegado el momento de impulsar nuevas estructuras, que permitan profundizar mejor nuestra relación institucional entre las Escuelas de Medicina del Estado y las autoridades de salud. Creemos que las escuelas de Medicina y hago énfasis en esto,-ahora que contamos con la representación de la UADY y de la   Universidad Anahúac Mayab , debemos encontrar momentos de encuentro y reflexión conjunta para conocernos mejor, profundizar en nuestra realidad y fortalecer nuestros programas, estableciendo estrategias de cooperación,  para generar acciones que redunden en beneficio de la población.
 Cada Escuela tiene o tendremos nuestra propia Historia, pero ninguna podemos dar la espalda a la historia de la salud en Nuestro Estado.
 Estamos para SUMAR voluntades, no para polarizar nuestras diferencias.
No olvidemos que uno de los retos de las universidades lo constituye la formación de ciudadanos capaces de valorar y enriquecer los esquemas sociales, en la búsqueda de proyectos comunes.
 
El médico de hoy y de mañana debe estar preparado para enfrentarse a cualquier escenario y; entendiendo que no podemos detener el avance de la medicina por atender nuestras carencias, el médico debe saber equilibrar sus aspiraciones legítimas a especializarse, a involucrarse en la investigación y contribuir al desarrollo de los avances científico tecnológicos, con la visión solidaria de contribuir a resolver los rezagos en la salud pública  de nuestro estado y nuestro país.
Para ésto necesitamos un médico que entienda que la colaboración y el trabajo conjunto e interdisciplinario, con las autoridades son la base para lograr los avances que necesitamos.
Creo que con ese perfil,- un médico con SOLIDEZ ACADÉMICA Y SENSIBILIDAD SOCIAL-, se cumpliría con los requerimientos de un buen profesional, pero: ¿realmente cumpliría nuestras expectativas?, y se  los pregunto a todos  ustedes que de alguna  u otra forma , han contribuido con este proyecto marista, ¿sería  para USTEDES como pacientes, el ideal de  un médico completo?
En nuestro caminar dentro de la Medicina, creo que todos los que la ejercemos nos hemos enfrentado al reto más difícil de un médico y ese es sin temor a equivocarme:  ¡ cuando el paciente pierde la vida en nuestras manos! , pienso que todos los médicos que estamos esta noche aquí podríamos describir ese sentimiento en una sola palabra: IMPOTENCIA
Sí, es la impotencia de fracasar para lo que fuimos educados, que es, el de preservar la vida, es la impotencia que sentimos al perder a un paciente que se vuelve familia.
Pero ¿SABEN?, la grandeza de ese momento radica,  en hacernos ver lo PEQUEÑO que somos; si esa impotencia se traduce en humildad, si esa impotencia nos hace perder la soberbia, si nos hace MUCHO MAS HUMANOS Y MENOS DIVINOS, ese sentimiento nos estará enseñando a ser MEJORES MEDICOS y MEJORES PERSONAS.
Por eso a la SOLIDEZ ACADEMICA, Y A LA SENSIBILIDAD SOCIAL, nos falta agregar la SENCILLEZ, ésa que nos hace ponernos en el lugar del otro, ésa que entiende que al hombre cuando sufre, no se le mira el color de su piel, no sabe de ideolologías, de partidos, religión o  posición económica , esa misma SENCILLEZ que nos hace reconocer que solo somos instrumentos imperfectos de QUIEN VERDADERAMENTE DECIDE SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE.
Solidez, Sensibilidad y Sencillez, las tres inician con S (ese), como con s (ese) también inician los Sueños . Y así, con esas características , tenemos  hoy, el sueño de formar un médico marista.
Muchas gracias.
Mérida. Yucatán , 6 de septiembre de 2011
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