La Universidad está comprometida con la formación integral del estudiante, lo cual se manifiesta desde la Misión de la Institución.

Formar académica, humana y cristianamente a los jóvenes universitarios con el carisma educativo marista de sencillez, ambiente de familia, presencia prolongada con los alumnos y amor al trabajo perseverante sustentado en la confianza en María y en una tarea compartida por hermanos y laicos calificados profesional y apostólicamente.

La formación integral reconoce la necesidad de promover los aprendizajes del ser, del hacer, del aprender y del convivir.

La atención a la formación integral (académica, humana y cristiana) en la Universidad incluye programas, actores y acciones muy diversas.

  • Un nuevo modelo educativo que considera la formación integral tanto en las actividades curriculares como extracurriculares
  • Todos los programas de asignatura y los espacios académicos están concebidos desde la función que el docente de cualquier clase cumple como formador de esa integralidad atendiendo no sólo la dimensión cognitiva, sino la afectiva y moral del estudiante.
  • Existen asignaturas especialmente diseñadas para promover la formación integral:
    • Humanísticas (seis materias).
    • Formación universitaria básica (dos de cinco materias) donde se te dan las herramientas y conocimientos para tener una vida universitaria más plena y satisfactoria.
    • Eje de conciencia, responsabilidad social y pensamiento crítico (tres materias)
    • Materias interdisciplinarias elegidas (tres materias) de los planes de estudios de las otras carreras que se imparten en la Universidad.
  • Vinculación empresarial. Como parte de la formación integral se procura que el alumno adquiera experiencia en los ámbitos de trabajo reales para lo cual se cuenta con el Programa de Aprendizaje Experiencial Laboral (PAEL) y con convenios para realización de prácticas con empresas de diversos giros de la localidad.
  • Programa Aprender Sirviendo. Con el objeto de desarrollar el sentido de la solidaridad, se tiene relación con comunidades de escasos recursos, a las cuales se les brinda un servicio que lleva al aprendizaje, tanto de la profesión como de valores sociales, humanos y cristianos.
  • Pastoral. Las actividades pastorales que promueven la formación humana y cristiana y que se organizan considerando las propuestas e inquietudes de los estudiantes.
  • Deportes. Todos los alumnos tienen la posibilidad de participar en algún deporte, entre la amplia gama de los que la Universidad ofrece. Existen tanto deportes recreativos como de competencia. Los estudiantes participan en torneos de alto rendimiento como la Universiada, en torneos nacionales Maristas, en los mejores torneos locales y en torneos intercarreras en la propia Universidad.
  • Actividades artístico-culturales. Una gran variedad de actividades de este tipo que le permiten al joven explorar, como espectador o como autor, otras áreas de interés en su desarrollo.
  • Servicio de acompañamiento personal profesional que le permite al joven explorar sus inquietudes personales no académicas en la búsqueda de un desarrollo pleno y armónico.

El modelo de formación integral promueve los valores de solidaridad, generosidad, honestidad, verdad, equidad y justicia y que la Universidad sea una escuela en pastoral, es decir, un espacio de formación en donde todo y todos trabajemos en y para el anuncio de la Buena Noticia, en donde todos demos testimonio de vida de los valores del Evangelio. Un ambiente así es evangelizador.

Se plantea que la universidad debe tener conciencia de su responsabilidad social y asumirla en varios planos a través de la inclusión de: el estudio de los distintos problemas sociales que representan retos diversos a las disciplinas que se enseñan en la Universidad; el estudio de las condiciones políticas, económicas y sociales de México como contexto de esos problemas y experiencias formadoras que acerquen al alumno a los mismos para prepararlo para su lectura y atención.

La formación universitaria debe proveer al alumno de las facilidades de formación en el ejercicio de la profesión acordes a las realidades y demandas sociales concretas, es decir, debe ayudar a formar agentes de cambio sensibles, conocedores y creativos en su aproximación a las necesidades de la comunidad para la construcción de una sociedad más solidaria, responsable y respetuosa. Todo esto sustentado en una sólida formación académica.

El modelo educativo plantea el enfoque universitario marista, el del servicio, en especial a los más necesitados (Instituto de los Hermanos Maristas, 1998).

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