Dic 15 2017, 12:45


“Todo empezó en la Marista”, así comienza Alan Espinosa Marrón a narrar su experiencia como estudiante de la Licenciatura en Nutrición que lo ha llevado a vivir experiencias únicas y en donde a su temprana edad ha destacado como una de las promesas juveniles en el campo de la investigación.

El aprovechar las plataformas que ofrece la universidad y la escuela de ciencias de la salud, en este caso las relacionadas con la nutrición le ofrecieron visión y oportunidades de conocer otros lugares e instituciones de investigación de renombre tanto en México como en el extranjero.

Alan reafirmó en sus estudios su vocación de servicio “La nutrición me apasiona, me encanta, es una satisfacción personal el saber que lo que hago ayuda a otras personas”. Esta vocación de servicio, unido a su talento como estudiante le permitió en 2016 trabajar en el Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zuvirán” en donde encontró un nicho de oportunidad para desarrollarse relacionado con problemas de enfermedades metabólicas. Ese mismo año tuvo la oportunidad de realizar dos internados Internados en el “Texas Biomedical Research Institute” en San Antonio TX.

“La Marista fue una plataforma de oportunidades, están ahí, solo es atreverse a buscarles. Uno tiene que plantearse el objetivo, generar estrategas e ir a alcanzar los sueños propios.” Así, Alan participó en dos ocasiones en el congreso de la Asociación mexicana de Miembros y Facultades y Escuelas de Nutrición, AMMFEN, obteniendo en cada una el primer lugar nacional por sus proyectos. “Las oportunidades surgen en estas experiencias”, y así fue, pues precisamente en estos congresos, conoció a gente de Harvard, Universidad a la que fue invitado para hacer una rotación en el Joslin Diabetes Center, lo que significó una experiencia única tanto a nivel personal como profesional.

Alan no ha dejado pasar las oportunidades, a su temprana edad, además de las experiencias anteriores, ya cuenta con diplomados, certificaciones, participaciones en congresos con conferencias entre otras actividades académicas.

Su futuro es prometedor, quiere un posgrado en el extranjero, y después se ve él mismo en una clínica privada haciendo investigación y desarrollando productos para el beneficio de la gente.

“Estudiar en la Marista fue lo mejor, me ofreció apertura, visión, contactos. Desde mis profesores y mis compañeros, la Escuela de ciencias de la Salud me abrió muchas oportunidades al permitirme participar en congresos y foros. Creo que nuestro lema, Ser para Servir, es en verdad una manera de vivir.”


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